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Bibliografía

Estantes distantes

F is for finding fiction, Joel Robison

Desde que empezamos a trabajar en la biblioteca del IIE, hace 11 años ya, notamos una situación que nos generaba varios conflictos en nuestra forma de trabajar. En nuestra forma de ver las cosas, la biblioteca es un espacio que garantiza el acceso a la información (contenida en libros, revistas, informes) al público. Para ello es necesario que los libros estén en los estantes, o al menos, facilmente disponibles.

El problema es que la mayoría de los libros que se han adquirido en estos últimos años fueron seleccionados por docentes, que además proveyeron la financiación, y que hacen uso extensivo de ellos. Además, en la mayoría de los casos, son libros que pocas veces o ninguna se consultan.

Pero por otro lado el espacio de la biblioteca es muy limitado, y no hay lugar para alojar nuevos libros sin descartar ítems ya existentes. Reclamarlos no parece una idea muy inteligente, pues.

Luego de pensarlo y discutirlo con la dirección del instituto, y teniendo en cuenta las facilidades que nos da el programa Aleph, decidimos prestar los libros por lapsos muy largos a docentes. Algo así como “estantes distantes”, que los libros estén a disposición de quien los usa pero también seguirles el rastro desde la biblioteca.

Y, lo más importante, resolver el ocasional préstamo a otros usuarios.

Por eso, a partir del mes de mayo haremos un relevamiento de los libros en las oficinas del IIE y los prestaremos a docentes, quienes serán los responsables por los libros a su nombre.

El préstamo se hará de forma semestral. Nos parece un lapso sensato para pasar revista a lo que sigue en la oficina, cambió de lugar o se perdió, o si el titular del préstamo no está en el país o tiene un horario menor; es decir, si ya no es realmente un responsable.

Cuando un usuario pide en la biblioteca un libro en préstamo se contactará al docente, y si puede prescindir del libro entonces se devuelve a la biblioteca y se presta al usuario. Si el docente quiere prestar un libro que tiene en su oficina también puede hacerlo, pero tiene que tomar nota de algunos datos y comunicarlos a biblioteca (puede ser en un mensaje electrónico o papel).

Los datos que se necesitan son:

– cédula del docente que presta,

– cédula del usuario,

– correo electrónico del usuario,

– número de inventario del libro, y

– primer autor del libro.

Si el usuario no está registrado en la biblioteca, entonces el libro quedará en préstamo a la persona que lo prestó.

Si parece poco razonable prestar a personas que no están registradas o sin el consentimiento del docente registrado, es porque realmente es mejor evitarlo.

Volver a la página de la Biblioteca.

About Julia Demasi

Electrical engineering librarian

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