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Viernes

Intervención, o noble destrucción

Durante enero y febrero publicaremos unicamente “Ciencia, cultura y un poco de verdura“. En marzo retornamos a los contenidos habituales.

Una conclusión a la que se llega tarde o temprano (si uno es bibliotecólogo o librero de segunda mano llega más bien temprano), es que hay demasiados libros. No demasiadas obras, sino demasiados ejemplares de obras que ya no concitan interés. Demasiados ejemplares dañados por el maltrato, la mala suerte o el paso del tiempo, que dificilmente atraigan a nadie a leerlos y efectivamente duermen durante décadas el sueño de los justos en estanterías y sótanos olvidados. Demasiados ejemplares baratos de libros con copyright expirado, que pueden encontrarse en internet y descargarse en los cada vez más populares lectores portátiles, y que dificilmente excusen su conservación. El valor de bienes raíces de los estantes de las bibliotecas es un bien valioso, ya que es un hecho demostrado que al comprarse nuevos libros no surgen nuevos estantes para alojarlos, y muchas veces los bibliotecarios y libreros nos preguntamos si esos centímetros lineales ocupados por un libro no rendirían mucho más dándole lugar a otro libro.

La respuesta suele ser afirmativa.

Como complemento a esta conclusión está la constatación de cierto fetichismo por los libros. Cierto celo por su conservación que nos lleva a sospechar cierta ignorancia y superficialidad por parte de sus proponentes, porque verdaderamente, ¿tanto vale la edición rústica publicada por Zig-Zag de La Ilíada en 1940? ¿El libro de ejercicios de trigonometría para nivel liceal de 1965? ¿Los libros carcomidos por pez de plata, o disecados por haber recibido sol directo o calor de una estufa durante años y más años?

La respuesta suele ser negativa. La prueba está a la vista todos los días, en muchos de nuestros estantes.

Aunque la primera vez que observamos una exposición de libros intervenidos nos resultó francamente chocante, nos hemos ido acostumbrando, y realmente, no creemos que se haya perdido el último ejemplar de una obra valiosísima en estas aproximaciones escultóricas.

Georgia Russell, De Baudelaire au Surrealisme, 2007.

Su Blackwell, Through the looking glass, 2008.


Alexander Korzer-Robinson, Gothic bestiary.


Isaac Salazar, “Book of Art”, via

Cara Baer, Homage to Chamberlain, via.


Via Palabralabra

Y en una dimensión un poco mayor…


Mostrador de préstamo de la biblioteca de la Universidad de Delft, en Holanda, via.


Aaron T. Stephan, Building With Books/Hiding Under Rocks


Matej Kren, via

Bonus: Normalmente estamos en desacuerdo con la dama que escribe este blog, pero con este artículo hacemos una excepción. Annoyed Librarian: Heroic librarians destroy books.

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About Julia Demasi

Electrical engineering librarian

Discussion

10 thoughts on “Intervención, o noble destrucción

  1. Las copias de “Hombres de Blanco” disponibles en la librerías de usados alcanzarían para alimentar la Central Battlle por un par de años.

    Posted by xopxe | 27/01/2012, 1:30 pm
  2. Cuántos temas !!!!
    Me atrevo a decir que fundamentalmente, en parte sucede como en mucha cosa de esta sociedad y esta época: es una cuestión de cantidades de material obsoleto repetido. El mismo, repetido.
    Cantidades y descarte. El dificilísimo descarte. Cantidades, descarte, reciclaje para producir más cantidades.
    Quizás guardar un ejemplar “por las dudas” si no está digitalizado y se presume que nunca lo va a estar o por si viene un usuario de biblioteca universitaria que necesita imperiosamente ESE libro que tiene una fórmula que sólo esta allí o, sobran ejemplos, el que necesita el número 6 de 1928 de tal publicación periódica que quizás se digitalice en 30 años si otros lo consideran viable y necesario. Otros.
    Voy a divagar porque me apetece y estoy en un blog.
    Llevando en parte el tema, si no molesta, a los humanos (o algo así), en los cementerios occidentales se hacen reducciones porque hay que hacer lugar. Los muertos enteros (mejor dicho los ataúdes) ocupan mucho lugar los primeros años. Por obvias razones, aceptan de a un ejemplar. No son como los recicladores de papel que sólo cotizan por cantidad. Ahora tengo la duda si con mi futura cremación podré contaminar el ambiente (según dice una opinadora en el link proporcionado, con respecto a quemar libros). Tampoco puedo pagar proceso de momificación para guardar mi ejemplar.
    Reciclaje de humanos??????
    Me estoy metiendo en otros temas y no corresponde.
    La bloguera se expresa sobre material bibliográfico en papel (libros, publicaciones periódicas, tesis, catálogos) en cantidades exageradas de excedentes repetidos y qué hacer con ellas.
    O entendí mal?
    Bibliotecarias annoyed, sí. Hace muchos años.
    Heroic, ehhhhhh.
    Desperate? buehh, no es para tanto pero hay que actuar antes que llegue la avalancha que puede inducir a errores. Lo he visto.

    Posted by B | 27/01/2012, 7:02 pm
    • Interesante divague, de estos que otros intentan pero nadie logra imitar.

      El “qué guardar” para mí es casi desesperante. Fijáte, por ejemplo, el artículo que señalé hace unas semanas, de Arthur C. Clarke. La publicación en la que apareció, Wireless World, no es de esas que uno guarda con amor. De hecho, está llena de publicidad (que es fantástica pero es tema de Don Draper, no biblioiie) y refiere a temas que muy dificilmente le importen a nadie (manijeos políticos de la BBC y cosas del estilo).

      Estoy dudando en forrar el tacho de basura con los ejemplares sueltos que tenemos por acá, pero… y si hay otro artículo valiosísimo? Aunque sea valiosísimo desde el punto de vista de las curiosidades, ¿estaría forrando la basura con un paper irrepetible e inencontrable de algún fulano que después hizo escuela en el Uruguay? Mmmmmh…

      No sé, es difícil, B., y lo sabés tanto o mejor que yo.

      Posted by Julia Demasi | 22/02/2012, 8:38 am
  3. Sip, es tema difícil. Para mi no admite manual ni rutina de trabajo. Tenemos sugerencias y recomendaciones que ya sabemos. Pero la rigidez de una rutina que resulta tan cómoda, no conozco.
    Coincido con Ud, bloguera, es muuuuuy difícil para quien que lo toma como tema serio.

    Posted by B | 26/02/2012, 9:05 pm
    • Cuando biblioiie todavía no había elegido qué estudiar, de hecho todavía estaba en primaria, asistía a clases de piano en el conservatorio Balzo (también conocido como Fálleri Balzo), y siempre encontró llamativo que la secretaría de la institución estuviera empapelada con partituras viejas. Bueno, siempre me pareció que le daba mucha onda al lugar, mucho más que el retrato de Beethoven (¿o era Schubert?) que adustamente supervisaba el oscuro salón donde se impartían mis clases.

      Ahora estoy descartando algunos manuales de medidas eléctricas publicados en la primera mitad del S. XX, y las ilustraciones son tan bonitas que creo que voy a recortar unas cuantas y pegarlas en una cartelera (aún inexistente) y colgarla encima de mi escritorio.

      Porque como descubrieron en el Balzo, a veces destrozar libros del tema, si uno lo hace con estilo, da mucho ambiente y uno (casi) no queda como un salvaje iletrado.

      Posted by Julia Demasi | 27/02/2012, 11:22 am
  4. extraños son los caminos de esta señora descartadora y como muchos otros quizás van formando un plan sin que lo advierta plenamente.

    Posted by B | 27/02/2012, 4:41 pm

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